Rocío Díaz

Rocío Díaz nace en el sevillano barrio de Triana y convive desde su infancia con la gracia y el arte de ese singular barrio. En un patio de vecinos de la famosa y flamenca calle Salado, conocida por La Casa de los Presos. La cual lindara con la histórica Sala Flamenca "El Güajiro. Así que Rocío de forma natural, como el que aprende a andar o hablar, aprende a bailar y a cantar.

El famoso bailaor "El Mimbre" hermano de Matilde Coral y el padre de Rocío eran como familia, pues eran vecinos y muy amigos. Es por eso que Rocío Díaz de pequeña asistiera a clases de baile flamenco en la Escuela que Matilde Coral tiene en Triana.

No sólo su entorno más cercano era de ambiente flamenco, por la sangre de Rocío Díaz corre el gen artístico, pues en su familia materna ha habido toreros, cantaores y bailaores, de hecho la gran maestra del baile Merche Esmeralda, es prima hermana de su madre.

 

Los avatares de la vida hacen que Rocío se traslade a vivir a Huelva y es ahí donde se empieza a relacionar con el mundo de las Peñas Flamencas. Conoce a grandes aficionados que la ayudan a indagar y conocer en profundidad el cante flamenco.

Rocío Díaz es una amante de la cultura andaluza y flamenca. No entiende quedarse sólo en la capa más superficial, le gusta saber y comprender los porqués y conocer las historias de sus ancestros, de los grandes creadores y cantaores del flamenco.

No en vano, Manuel Martín Martín, laureado crítico de El Mundo dijo de ella, que era una cantaora con "voracidad enciclopédica".

 

Su trabajo y su entusiasmo la llevó desde su adolescencia a cantar en grandes escenarios. Su primer trabajo remunerado es en la Ópera flamenca "Y Después América" obra cuyo diálogo era cantado por fandangos de Huelva. Estuvo bajo la dirección artistica del director teatral Jesús Dominguez. Estuvo dirigida también por ël en "Elejía" Vida y obra de Juan Ramón Jiménez, en la que Rocío Interpretaba a Zenobia Camprubí.

 

Pronto es requerida para ilustrar conferencia sobre cantes flamencos y es a partir de ahí cuando entabla relación con la Peña Flamenca de Huelva, de la que fue la primer mujer que canta en el tradicional cuadro masculino, y es además la primera socio mujer de esta Peña. Es proferora de cante durante mas de dos años allí, siendo muy joven, pero ya Rocío tenía gran conocimiento de los cantes.

 

Deja la enseñanza porque su agenda profesional no le permite seguir. Comienza la grabación de su primer disco "De Mimbre" dedicado al bailaor, que ya estaba enfermo y Rocío quiso hacerle ese pequeño homenaje por su vinculo con él.

 

Rocío Díaz es nominada a los premios de la música con este disco. LLegaron los grandes festivales, las actuaciones en TV y radios, y las salidas al extranjero. Siempre acompañada de buenos guitarristas.

 

Rocío ha tenido la suerte de poder cantar con grandes maestros de la guitarra. Manolo Franco, Juan Carlos Romero, José Luis de Paz, Antonio Carrión, Pedro Sierra, Quique Paredes o Manolo Herrera, entre otros. También grandes cantaores como Chocolate, Fosforito, José Menese, Curro Malena, Carmen Linares, José Mercé, José de la Tomasa, Chano Lobato, Esperanza Fernández, Arcángel y muchos otros.

 

Hay en su haber varias Bienales de Flamenco de Sevilla, participó en la I Bienal de Flamenco de Málaga, La Suma Flamenca de Madrid, y un montón de circuitos, ciclos y festivales flamencos. Además de muchísimas recitales en Peñas Flamencas.

Ha pisado escenario en grandes Teatros españoles, como el Arriaga de Bilbao, o el Teatro Español de Madrid. El Lope de Vega de Sevilla, el Cervantes de Málaga, el Gran Teatro de Córdoba y Huelva, el Foro Iberoamericano de la Rábida, el Castillo de Moguer, El Alcázar de Sevilla, y tantos otros bellos espacios como las Universidades de El Escorial, La Rábida, o la Universidad de Huelva, por citar algunos.

 

Rocío Díaz es una cantaora es constante evolución, es inconformista y curiosa por naturaleza, lo que la hace renovarse y crecer como artista con el paso del tiempo. Adquiriendo personalidad cantaora que imprime a sus composiciones y letras.

 

Dice de ella el prestigioso escritor y crítico de flamenco José Manuel Gamboa que el flamenco de Rocío Díaz es largo y ancho, porque carece de prejucios estilísticos y está sobrado de compás; su cante tiene acento, estilo, jipío y quejío y que no se parece a nadie.