El rincón de mis palabras

Este blog será el rinconcito para compartir con vosotros entre otras cosas, mis crónicas publicadas en la web de flamenco Vive Pasión Flamenca en la que empecé a colaborar en este año 2.017. 

 

 Compartiré letrillas mías, los que me conocen saben que siempre ando liada con alguna letra de este o aquel cante...

 

Y haré alguna entrada para contar mis experiencias y sensaciones en mis propios recitales, anécdotas, cavilaciones, o cometarios sobre algún tema de mi interés.

 

El otro día me rondaba la frase "Somos lo que hemos vivido". Y si así fuera, me gustaría vivir cada día haciendo cosas que me gusten y me motiven para ser más de lo mejor vivido, escribir se ha convertido en una de ellas.

 

Vamos al lío!!

 

Rocío Díaz.

 



 

“La Homilía”

      

 

                                                                                                                                                                                                                                            16 de Septiembre 2017

 

Si camino de Casa Patas iba leyendo sobre el limbo y su cierre por la Iglesia hace ahora diez años, vuelvo a mi casa escribiendo sobre lo que he vivido esta noche en La Peña Paco Del Pozo, situada en el Café Silvero de tan insigne tablao madrileño, la cual se ha llenado completamente esta noche.


Cuando voy a ver un recital de flamenco, voy sin prejuicios, con la intención de disfrutar, de aprender, de sentir. Esta noche sabía que tenía asegurado el encontrarme más que a gusto, pues iba a compartir con aficionados amigos míos y reencontrarme con Antonio Carrión, al que hacía tiempo que no veía y al que tengo gran admiración y cariño.


No conocía al niño cantaor, gitanito de La Puebla de Cazalla del que tenía pocas referencias. José “El Boleco”, de apenas 15 años.
Era su primera actuación en Madrid capital, y al aparecer en el pequeño escenario, parecía nervioso por la responsabilidad que conllevaba dicha misión, pero en cuanto se sentó y se templó con la sonanta del maestro, desapareció cualquier viso de miedo escénico.


Pepito, como le dicen sus allegados, empezó cantando por malagueñas, siguió con la caña, tientos y soleá con la que acabó la primera parte. Cada uno de los cantes expresados con verdad, con transcendencia, casi con misterio divinoLos congregados, entre los que había adolescentes, cosa que me ha emocionado, nos entregamos a la palabra cantada de El Boleco. No sé si él por su corta edad puede saber su capacidad de transmisión, su poder de captación hacia su mensaje, que aunque aún está por pulir, es puro y claro como el rocío.
Antonio Carrión, le ha servido de fuente y canal para ofrecernos su discurso; qué bien toca el Maestro, y como cuida y apoya a los cantaores, y en especial a uno tan joven y con tanta afición. En todo momento estuvo pendiente de él, adornando sus tercios con preciosos dibujos, introduciéndolo en las esencias de los cantes. Antonio, transmite y emociona en su falsetas, pues rebosan corazón y flamencura.


El Boleco reaparece en la segunda parte y nos hace una ofrenda con soleá por bulerías, tangos, Siguiriyas, bulerías y fandangos. Las Siguiriyas las ha cantado con un dolor y sentimiento que parecía venir de más allá de sus entrañas, haciendo que el público se deshiciera en oles.
El flamenco es parte de mi credo, mi religión. Y aunque a veces pueda decaer en mis creencias, esta noche gracias a “La Homilía” sincera de este jovencísimo cantaor, me he reafirmado en mi Fe.

Los congregados, entre los que había adolescentes, cosa que me ha emocionado, nos entregamos a la palabra cantada de El Boleco. No sé si él por su corta edad puede saber su capacidad de transmisión, su poder de captación hacia su mensaje, que aunque aún está por pulir, es puro y claro como el rocío.


Antonio Carrión, le ha servido de fuente y canal para ofrecernos su discurso; qué bien toca el Maestro, y como cuida y apoya a los cantaores, y en especial a uno tan joven y con tanta afición. En todo momento estuvo pendiente de él, adornando sus tercios con preciosos dibujos, introduciéndolo en las esencias de los cantes. Antonio, transmite y emociona en su falsetas, pues rebosan corazón y flamencura.
El Boleco reaparece en la segunda parte y nos hace una ofrenda con soleá por bulerías, tangos, Siguiriyas, bulerías y fandangos. Las Siguiriyas las ha cantado con un dolor y sentimiento que parecía venir de más allá de sus entrañas, haciendo que el público se deshiciera oles.


El flamenco es parte de mi credo, mi religión. Y aunque a veces pueda decaer en mis creencias, esta noche gracias a “La Homilía” sincera de este jovencísimo cantaor, me he reafirmado en mi Fe.

 

(Esta crónica se publicó en VPF el 30 de Abril de 2017) 

 

 



“Sembrando Rosas” | David Dorantes & Marina Heredia

 

                                                                                                                                                                                                                               16 de Septiembre 2017

 

La tarde de ayer me sentí orgullosa de ser Flamenca al ver completamente llena la sala de cámara del Auditorio Nacional para disfrutar del concierto del maestro Dorantes y la gran cantaora Marina Heredia.
Es un formato diferente al uso. Es un reto grande para un cantaor cantar solo con el acompañamiento del piano, aunque tengo que decir que Dorantes hace que el piano, suene a guitarra, a palmas, percusión y flamenco, qué manera de tocar! Y Marina con su voz y calidad artística supera cualquier reto por difícil que parezca.
El recital duró algo más de una hora en el que se escucharon varios palos flamencos, coplas, composiciones de Dorantes como Orobroy, o la salmodia en tono flamenco de la Sentencia de Pilatos a Jesús y Mi Condena, cante por galeras creación del inolvidable maestro Juan Peña “El Lebrijano”, con lo que abrieron el recital.
Marina Heredia siempre elegante, salió espectacular, con un vestido negro, que parpadeaba a sus quiebros por sus lentejuelas. Al terminar la primera pieza dijo unas palabras muy bonitas reivindicando La Paz en el mundo y la utilización de la música para reemplazarla como arma para unir a los seres humanos.
Le siguieron tangos, soleá y granaína, con una FUSIÓN FLAMENCA de las de verdad, con autenticidad y sin aditivos. En alardes mutuos de conocimiento y experiencia.
Marina se retiró para cambiarse  de vestuario y Dorantes se quedó con su piano para darnos un baño de música, de técnica, de magia, de luz… Fue impresionante!
Y Salió de nuevo La Heredia entre los aplausos al maestro para aplaudirle ella también, y comenzaron por Siguiriyas para interpretar a continuación la copla “Punto en boca”de Lola Flores, y Orobroy, en una versión en la que la cantaora interpreta tres fandangos dentro de la armonía y tiempo, para después cerrar con la bella letra de esta canción; de la que hace años, cuando salió el disco, me quedé como mantra personal la frase “voy sembrando rosas en vez de dolor”. 
Que es lo que hicieron los dos, llenando de belleza, buena música y de flamenco nuestros sentidos.
Para finalizar hicieron un tema por bulerías para gozo del público presente que aplaudió intensamente a estos dos grandes artistas.
(Crónica publicada en VPF el 23 de Abril de 2017)


 

“Tierra, Agua, Aire y Fuego”

 

                                                                                                                                                                                                                                        

                                                                                                                                                                                                                                                   17 de Sep. de 2017

 

Se abre telón, y entre una luz tenue, se vislumbra la silueta mayestática de Manuela Carrasco en el centro del escenario, envuelta en un maravilloso mantón cigarrero y un hermoso vestido granate. Comienzan a sonar las guitarras y sale al escenario Miguel El Rubio para cantarle por tarantos. Al fondo del escenario a la derecha, tres pantallas verticales donde se podía ver una imagen en movimiento, TIERRA cayendo sobre la piedra dulcemente, como si de agua fresca se tratara.

Ese fue el comienzo del espectáculo “Manuela Carrasco En Concierto”, el sábado 17 de junio en la sala verde de los teatros del Canal.

Si digo que bailaba la diosa del baile, Manuela Carrasco,  y le cantaba el maestro Miguel El Rubio, creo que podéis imaginar el arte, el compás y el sentido flamenco del baile por tarantos. Además de que le acompañaban a las guitarras Joaquín Amador y Paco Cortés, y las voces y palmas de Samara Amador Carrasco, Antonio Ingueta y Ezequiel Montoya.

La escena acaba con El Rubio y La Carrasco caminando juntos, muy despacio hacia el lateral derecho hasta desaparecer lentamente de nuestra vista.

 

Cambia la iluminación y la imagen de las pantallas.

 

Ahora podemos ver AGUA. Y suena fresca y vibrante la guitarra de Paco Cortés por fandangos. Pudimos escuchar a El Ingueta  dos fandangazos con ese estilo tan personal de su saga, tan genuino y flamenco. Y otros dos fandangos a Ezequiel Montoya, joven cantaor, descendiente de grandes artistas flamencos como Martín Revuelo o el mismo Farruco.

Y de nuevo a escena Manuela Carrasco, con un vestido rojo pasión, como el FUEGO que aparecía en la pantallas. Compás por bulerías y teatro desecho en oles y aplausos ante el temperamento, la personalidad y el saber, de esta gran maestra del baile.

 

Terminado el baile por bulerías, Manuela se va a camerinos a cambiarse y comienza la guitarra de Paco Cortés a sonar por tientos para acompañar a Samara Carrasco, que se acercó hasta los medios del escenario para cantarnos y bailarnos con mucho arte por tangos, con el elemento AIRE proyectado en las pantallas. Suenan las guitarras por soleá, y de nuevo Miguel El Rubio sale a escena y canta llamando con su cante a Manuela Carrasco, que sale vestida de negro, y se dirige hacia El Rubio para bailarle de nuevo con ese empaque y formas clásicas que guardan los grandes maestros.

El señorío, el conocimiento, la flamencura y el compás viven en ella. Y ya con las pantallas en blanco, pudimos sentir los cuatro elementos en el escenario. Pues Manuela Carrasco es la tierra, porque su baile está amarrado al suelo. Es agua, porque tiene un gran caudal y fluye como su río trianero. Es aire del sur eterno, brisa de mar y aliento para los flamencos. Y es fuego y fragua donde se funde el bronce de su gitanería.

 

Una noche para guardar en nuestra memoria flamenca. Sus desplantes, la complicidad con su marido Joaquín Amador, creador de la música del espectáculo; su amor palpable por el baile, su honradez en escena. Su fuerza, su pureza y humildad, siendo tan grande…

 

El público la despide puesto en pie con una enorme y larga ovación, y hace que todos tengan que improvisar un bonito fin de fiesta por bulerías antes de que cayera el telón para poner fin a la noche.

 

(Crónica publicada en VPF el 19 de Junio de 2017)



 

“El día más feliz de mi Vida”

 

 

                                                                                                                                                                                                                                   17 de Septiembre de 2017

 

 

Domingo, siete y media de la tarde. Sala verde de los teatros del canal, Suma Flamenca 2017, aforo completo. Rafael Riqueni aparece en El Centro del escenario guitarra en mano. Se sienta y comienza la presentación de “Parque de María Luisa”.
El maestro le ha hecho una gran oda musical al parque. Verle desgranando cada una de las piezas de su nuevo disco, interpretando con tanta elegancia, precisión, sensibilidad y maestría, nos ha emocionado a todos los presentes.
A cada tema le sucedía una enorme ovación como respuesta a la entrega de Rafael que a su vez nos colmaba con un gracias sincero.
Los que conocemos el parque de Maria Luisa, sus perfumes, sus sonidos, sus colores, rincones, su magia… pudimos soñar entre las notas de esa guitarra que parecía haberse empapado de sus jardines y glorietas para llenarnos de sensaciones y recuerdos. Y los que no, se emocionaron igualmente pues la música que escuchamos era de una belleza  llevada a lo sublime.
Rafael Riqueni, para esta ocasión venía acompañado por grandes músicos. Quinteto de cuerdas formado por dos violines, viola chelo y contrabajo. El gran Gautama del Campo, Chiqui Cienfuegos, Javier Barón, y un joven guitarrista moguereño, Álvaro Mora. Además de llevar un buen comando al compás con Luis Amador a la percusión y batería, Juan José Amador, José Amador y Diego Amador a las palmas, aunque este último, apoyó en algunos temas a su primo Luis a la percusión.
Anunció Riqueni después de tocar unas hermosas bulerías, que habría un descanso de 15 minutos y una segunda parte de flamenco. Y así fue. Salimos para refrescarnos, pues el domingo apretaba el calor y de la emoción teníamos las gargantas secas.
Volvimos a nuestros asientos y comienza la segunda parte con el maestro solo con su guitarra tocando por levante, y llegaron la soleá, los fandangos de Huelva… y de nuevo el público maravillado y entregado ante esa forma de tocar y de transmitir. Flotaba la emoción en la sala, iba y venía de las butacas al escenario como las palomas del parque…
Aplausos, oles y bravos de cariño y de profunda admiración.
Las bulerías Romero verde y Puerto Camaronero dedicadas a Lole y Manuel Molina fueron el delirio de los presentes, el grupo completo tocaba, Javier Barón salió de nuevo a bailar y al finalizar las bulerías saltamos de nuestros asientos para aplaudir fervientemente al maestro. No cesaban las palmas y los bravo, y de nuevo, se sentaron para regalarnos una rumba en el que cada músico se despidió del público madrileño con “un solo” en el que recibieron aplausos individualmente, el más intenso fue a Gautama, pues el trianero hizo un solo con el saxo de un nivel magistral.
Riqueni estaba pletórico y muy contento de estar de nuevo en Madrid y a sabiendas de que entre el público había mucha gente que lo quiere de verdad, amigos y compañeros suyos. Tanto es así que todos nos emocionamos aún más, cuando desde el fondo de su corazón agradecía la entrega y nos dijo emocionado: “Creo que este es el día más feliz de mi vida!” 
Rafael Riqueni, maestro, gracias por existir y darnos tanto.
(Crónica publicada en VPF el 20 de Junio de 2017)


EL COMPROMISO

 

 

                                                                                                                                                                                                               20 de Marzo de 2018

 

 

¿Qué sería de un artista sin sensibilidad? ¿Cómo sería su expresión? Pues creo que sería huera, sin raíz.

Es difícil de creer, que una persona se pueda inspirar para crear una obra,  completamente apartado de la realidad. El artista, bebe y se alimenta de imágenes, palabras y actos que registra en el consciente y en el subconsciente, y que afloran al ser procesadas y pasadas por el filtro de la creatividad.

 

Es cierto que en el mundo de la música y concretamente, en el flamenco, que es el que yo desempeño. Hay muchos y buenos intérpretes con grandes dotes escénicas y capacidad vocales y de transmisión maravillosas. Gracias a ellos el público se emociona. Un Público que en estos últimos años, llena teatros y auditorios. Quizás no todos sepan distinguir entre los distintos palos del flamenco, (cosa que no saben muchos aficionados peñistas...) pero van con la ilusión de disfrutar y emocionarse con el flamenco y no a estar tensos intentando buscar el error casi siempre subjetivo, condicionado por sus propios gustos.

 

Entre este público, se encuentra gente de nivel intelectual, amantes de la música, apasionados de la literatura y personas con inquietudes culturales y entre otras.

Sé que todo el mundo no canta lo que compone, ni compone para cantar. Pero sí creo que debemos dar una imagen actual a través de nuestras letras. No se es más "puro" ni más "rancio" por cantar

 

Yo me la lleve al campillo

y de la primera guantá

le rompí los peinecillos.

 

Y como esta otras letras más...

 

Debemos tomar conciencia de que lo que cantamos, les llega a el público que está absorto escuchando y digiriendo nuestro mensaje. Hay miles de letras hermosas en el flamenco para elegir. Y autores nuevos deseosos de que algún cantaor o cantaora, interprete sus composiciones.

 

Yo compongo muchas de las letras que canto, y no puedo abstraerme de lo que pasa en esta sociedad a la hora de hacerlas. Me duele el dolor ajeno, me entristezco y sufro por la enfermedad y la muerte. Me hiere la falta de empatía de la mayoría de los políticos, y tantas desigualdades como desgraciadamente vemos cada día.

 

Recientemente, se ha celebrado el día de la mujer, y con este motivo he compuesto unas letras defendiendo nuestra condición femenina, y dando ánimos para conseguir la igualdad entre los sexos. Que ojalá consigamos pronto. Las he cantado en dos actos diferentes, y me siento feliz porque han gustado mucho. Pero lo que me hace escribir esta entrada, es el comentario que me hizo una señora en Leganés. Me dio las gracias, y me dijo que era muy positivo que los artistas lanzáramos ese tipo de mensajes. Porque cala en la gente.

 

Así que me reafirmo en seguir componiendo y cantando lo que escribo. Con amor, mucho amor. Y con el  compromiso que adquirí desde que decidí ser profesional de este bello arte de la música.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fandangos cantados en El Círculo Flamenco de Madrid en una gala flamenca organizada con motivo del Día de la Mujer Trabajadora el 7 de Marzo del 2018. 

Letras de mi autoría.

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